4.8.10

Las muertas de Juárez

“Un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento”
Roberto Bolaño, 2666.

Ciudad Juárez es el lugar de paso de miles de emigrantes en busca del sueño americano. Es también territorio de narcotraficantes y bandas criminales en guerra permanente. Y por sobre todas las cosas, esta ciudad mejicana es tristemente celebre por ser la sede del mayor asesinato serial de la historia: mas de 300 mujeres violadas, mutiladas, estranguladas. Hay que agregarle al menos, 500 desapariciones más. Juárez es la capital de la violencia mundial con un promedio de 2600 asesinatos por año.

Situada al norte de Méjico, en el estado de Chihuahua, Ciudad Juárez forma un corredor fronterizo con la ciudad de El Paso, Texas. Ambas poblaciones están separadas por el Río Bravo, el cual atraviesa el desierto más extenso y salvaje de América del Norte. La ciudad cuenta con una población de 1.300.000 rehenes del crimen en todas sus formas y de la desidia e inacción de las autoridades oficiales implicadas en mas de una maniobra de ocultamiento, en actos de corrupción y por supuesto, formando parte activa de los carteles de droga, trata de mujeres y casi cualquier organización mafiosa.

Los feminicidios de Juárez son la materialización más cruda de la desigualdad y degradación social a lo largo del tiempo, de la complicidad política, el silencio y la corrupción. A grandes rasgos, los crímenes de Juárez tienden un paralelo con el asesinato de Maria Soledad Morales solo que multiplicados a la enésima potencia.

La saga terrible y escandalosa de crímenes comenzó en mayo de 1993 con la aparición del cuerpo sin vida de Alma Chavira Farel, quien contaba con numerosas contusiones, golpes y signos de violencia sexual. A este crimen les siguieron otros, como el de Gladys Janeth Fierro, de 12 años, desaparecida también en mayo del mismo año. En 1995, en una zona cercana al aeropuerto de la ciudad apareció el cadáver mutilado de otra mujer, esta vez con el seno derecho cercenado y el izquierdo arrancado a mordidas. En la misma zona durante ese mismo año aparecieron otras mujeres con las mismas mutilaciones, todas fueron violadas y muertas por estrangulamiento.

Hacia 1996 los casos se multiplican y los medios de información comienzan a hacerse eco de lo que estaba ocurriendo mientras las autoridades locales se muestran incompetentes. Llegan los primeros investigadores y periodistas. El desconcierto es cada vez mayor.

De acuerdo al criminólogo Oscar Máynez, al menos 60 asesinatos cometidos entre 1993 y 1999 presentan patrones similares. En 1998, el célebre detective estadounidense Robert K. Ressler, miembro del FBI e inventor de la expresión "serial killer" y de la técnica del "perfilado" de los asesinos en serie, fue a Ciudad Juárez para investigar esos 300 crímenes. En su informe Ressler afirma que la mayoría de los asesinatos de mujeres es obra de dos serial killers que, según él, no serían mexicanos sino, más probablemente, españoles o chicanos de Estados Unidos. En 1999, una de las más grandes expertas mundiales en criminología, Candice Skrapec, de la Universidad de California, coincidió en que alrededor de 90 asesinatos seguramente habían sido cometidos por uno o dos asesinos.

A finales de 1999 se encontraron cadáveres de mujeres y niñas cerca de ranchos pertenecientes a traficantes de cocaína. Esta coincidencia parece establecer un vínculo entre los homicidas y la mafia de los traficantes, a su vez relacionada con la policía y los militares. Pero las autoridades se niegan a orientar la investigación por esa vía y los medios de comunicación instalan en la opinión publica la idea de que las victimas llevaban una doble vida asociada a la prostitución y el consumo de drogas y que por lo tanto, eran responsables de su propia muerte.

La asunción de Vicente Fox hacia fines del 2000 no produjo grandes cambios. Y el excéntrico presidente mejicano se dedico durante sus 6 años de gobierno a minimizar la magnitud de los crímenes y también a encarcelar a mas de 200 perejiles que luego serian dejados en libertad mientras las desapariciones eran cada vez mas y más crueles.

En el año 2006, a los 59 años fallece Abdel Sharif, un ciudadano egipcio con un violento prontuario. Fue encarcelado en 1995 y acusado de 10 de crímenes y violaciones en Ciudad Juárez. Muchas de las pruebas y testimonios que fueron presentadas por los fiscales no pudieron ser verificadas. Entre el arresto de Sharif y la primera semana de abril de 1996 fueron victimadas otras 14 mujeres en Ciudad Juárez, 10 de ellas apuñaladas; sólo una estrangulada. Cuatro sufrieron mutilaciones después de muertas, y otra –Adriana Torres, de 15 años– tenía tajeado el seno derecho, y arrancado violentamente el pezón izquierdo.

En un desesperado intento por explicar lo inexplicable, en dos ocasiones las autoridades intentaron hacer creer que, desde prisión, Sharif pagaba para que otros grupos cometieran feminicidios para demostrar que él no era el verdadero asesino. Como resulta obvio, el encarcelamiento de Sharif no explica quien fue el responsable de las mas de 300 muertes y 500 desapariciones restantes.

Felipe Calderón llegó a la presidencia con el objetivo de llevar adelante una guerra sin cuartel contra el narcotráfico. Sin embargo, la militarización de ciudades enteras solo ha conseguido recrudecer la violencia, los abusos de poder y establecieron un verdadero estado policial en el cual todos las personas son criminales y sospechosas. Según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el 99 por ciento de los crímenes que se cometen en México termina impune. La Justicia mexicana tiene aún pendientes más de 400 mil órdenes de arresto.

Desde la asunción de Calderón, se cuentan 24 mil personas muertas en la “guerra contra el narcotráfico”, 6000 son de Ciudad Juárez. Los feminicidios se extendieron a la ciudad de Chihuahua y el viento caliente del desierto sigue dejando al desnudo los restos mutilados de cientos de desaparecidas.

Si te interesó el tema:

http://www.mujeresdejuarez.org/

Articulo de Sergio Gonzalez Rodriguez, autor de "Huesos en el Desierto"

Entrevista a Sergio Gonzalez Rodriguez, autor de "Huesos en el Desierto"