14.7.10

Las mismas cosas

Regresé al país luego de algunas semanas afuera. Nada interesante que contar ni lejos ni cerca, ni aquí ni allá, ni adentro ni afuera. La mierda siempre es marrón, solo cambian las tonalidades de acuerdo a lo que hayas tragado.
Alguien me pregunta si los franceses son tan célebremente sucios como se dice y yo respondo que más o menos sí. Realmente no sabría que decir al respecto. ¿Mas sucios que quienes? ¿Nosotros? Lo dudo. Todo depende con el cristal que se lo mire. En fin, de todas maneras todo se parece.
Bueno, no lo había dicho estuve en Paris. Ciudad de héroes, villanos, artistas y grandes hombres, de vanguardias y tantísimas cosas. Volví con la frente marchita a Buenos Aires, esperando encontrarme con algún milagro. Una acreditación millonaria en mi cuenta bancaria o quizás algo menos egoísta, encontrarme de pronto con las caras felices que nunca encuentro tampoco en Europa cada vez que viajo. Siempre, siempre todo es más o menos igual, ¿lo ves?
Buenos Aires también es una ciudad de héroes, villanos (quizás demasiados) artistas y grandes hombres, de vanguardias y tantísimas cosas. Sí señor. ¿Qué podría contar entonces? ¿Por qué a alguien le interesaría saber si los franceses son más sucios que nosotros? ¿Acaso a los franceses les importa saber si los argentinos somos tan sucios como se comenta? Bien, acabo de encontrar una diferencia entre ellos y nosotros: a ellos les importa un carajo.
No se soy claro, si se entiende lo que estoy queriendo decir. No importa. Tengo que seguir adelante. Todos tenemos que hacerlo. Así que podes hacerlo también. Déjame solo, apaga la PC y tírala lejos. Pero si decidís seguir adelante, bueno…no tengo mucho más para decir. Pero ya es momento de arriesgar una hipótesis o conclusión, ambas a veces se parecen también en muchas cosas, entre ellas que casi nunca nos conducen hacia un lugar distinto o dicho de otra forma nos conducen hacia el mismo lugar. A veces mejor muchas veces peor.
Bueno, ahí va. El mundo apesta en Paris, en Buenos Aires y en Saigón, también. Porque todos queremos lo mismo, porque todos corremos hacia el mismo lugar, todo se parece en todas partes. Le llaman globalización o invasión, según como se mire. Pero se parecen, también.
El tango triunfa en Paris igual que en Buenos Aires, porque la vida es triste en todas partes. ¿Ahora lo ves mejor?